La FAO presentó un reporte que evalúa la rentabilidad económica y financiera de adoptar el uso de bioinsumos agrícolas y producirlos.
Los bioinsumos son todo producto de origen vegetal, animal o microbiano capaz de mejorar la productividad, la calidad o la sanidad de los cultivos vegetales, y comprenden un grupo amplio y heterogéneo de productos que incluye biofertilizantes, bioestimulantes, bioplaguicidas y biopreparados, entre otros.
De Acuerdo con estudios previos realizados por la FAO, las motivaciones de los productores para usar bioinsumos son diversas: preservar la fertilidad de los suelos y aumentar los rendimientos de los cultivos, reducir los costos de producción, emplear tecnologías más seguras para la salud humana, encontrar alternativas para el tratamiento de plagas resistentes y responder a las crecientes exigencias sobre el nivel de residuos tóxicos aceptados para acceder a ciertos mercados.
Estas motivaciones encuentran respaldo en la evidencia sobre los efectos positivos que el uso de bioinsumos podría tener sobre los rendimientos productivos, la sostenibilidad ambiental de los sistemas agroalimentarios y la salud humana.
El estudio enfrento importantes desafíos relacionados con la disponibilidad y calidad de los datos, especialmente debido a la escasez de ensayos de campo con validación estadística. Estas dificultades fueron más notorias en el caso de los bioinsumos elaborados en campo y a pequeña escala, donde la diversidad de prácticas de manejo impidió aislar completamente los efectos de los bioinsumos. Además, la limitada disponibilidad de mediciones sobre beneficios ambientales dificulto su valorización económica completa.

Los análisis de costos-beneficios de la adopción arrojaron, desde la perspectiva del agricultor, resultados mixtos. En los casos de incorporación de bioinsumos microbianos adquiridos en el mercado, en el marco de estrategias de manejo que combinan bioinsumos e insumos químicos, el incremento de los rendimientos y la reducción de los costos de producción fueron los determinantes de la mayor rentabilidad (con distinto grado de robustez) respecto de las estrategias que involucran un uso mayor o exclusivo de insumos químicos.
Por el contrario, no siempre se obtuvieron resultados beneficiosos en los casos de uso de biopreparados, dado que en ocasiones se presentaron rendimientos más bajos y mayores requerimientos de trabajo que en las estrategias convencionales. No obstante, cabe advertir que la exploración de estos últimos casos se basó en datos procedentes de encuestas en campo, a diferencia de los primeros, que se apoyan en datos provenientes de ensayos realizados en contextos reales de producción y validados por terceras partes.
En lo que concierne a la conveniencia de la producción de bioinsumos en comparación con su adquisición en el mercado, el análisis de los casos indica que esto depende de las condiciones del entorno, así como de diversos factores asociados a la escala del productor, su sistema productivo y la complejidad tecnológica de las soluciones. En la mayoría de los casos evaluados, la autoproducción resultó rentable.
Para la promoción de la adopción, se advierten estas observaciones:
a) Se debe tener en cuenta que no siempre es rentable a corto plazo;
b) En aquellos casos en que se identifican beneficios a largo plazo, tanto productivos como ambientales, las políticas de financiamiento y asistencia técnica para la implementación del cambio tecnológico y la generación de evidencia cumplen un rol clave para que las decisiones de producción de corto plazo se alineen con la posibilidad de percibir estos beneficios a largo plazo, en especial en el caso de los productores de menor escala;
c) Es necesario incorporar un enfoque de cadena de valor en aquellas producciones donde, como en la caña de azúcar, otros segmentos pueden tener gran incidencia sobre las decisiones de cambio tecnológico del productor;
d) Donde sea posible, se debe procurar vincular la promoción del uso de bioinsumos con las posibilidades de lograr un mayor acceso a mercados que premien productos con menor impacto ambiental.
Respecto de la promoción de la elaboración de fertilizantes orgánicos, se destacan las siguientes precisiones:
a) Ya sea en la propia agrícola o a través de emprendimientos asociativos, la elaboración es especialmente recomendable en las comunidades rurales más alejadas de los centros de aprovisionamiento de insumos;
b) Aunque la producción artesanal pueda ser una opción práctica, se debe contemplar la disponibilidad y la remuneración equivalente de la mano de obra familiar;
c) Para la producción de fertilizantes orgánicos por parte de emprendimientos asociativos, es clave evaluar la magnitud y ubicación de la demanda potencial, así como priorizar organizaciones que puedan tener activos y recursos subaprovechados;
d) El diseño de instrumentos de apoyo basados en facilitar el acceso a financiamiento es el camino más eficiente para impulsar ese tipo de emprendimientos, incluyendo lo referido al capital de trabajo.
Finalmente, en lo que concierne a las iniciativas que busquen promover la constitución de biofábricas asociativas para la producción de bioinsumos microbianos se plantea que:
a) Se debe considerar la realización de controles de calidad;
b) Se debe producir mayor evidencia sobre aspectos tales como el grado de equivalencia de los productos elaborados en la propio campo y los formulados por un proveedor comercial;
c) Los centros de investigación y desarrollo públicos pueden jugar un rol importante en estas cadenas, no solo generando evidencia, sino también proveyendo inoculos.