De acuerdo con el reporte Balanza Comercial de Mercancías de México publicado por INEGI, las exportaciones agropecuarias siguen su tendencia a la baja en el acumulado de los 10 primeros meses del año.
En el décimo mes del año en curso, el valor de las exportaciones agropecuarias y pesqueras fue de 1,384 mdd, monto que implicó una disminución del 19.5% con respecto al mismo mes del año pasado y de una reducción del 9.6% en el acumulado de los primeros 10 meses del año con respecto al mismo periodo en el año pasado. Las reducciones más importantes se registraron en las exportaciones de ganado vacuno (100.0 %),3 cebollas y ajos (35.2 %), de tomate (27.3%) y de aguacate (23.1 %).
Estos resultados se deben a una variedad de condiciones, por ejemplo, el ganado se debe a la restricción de las exportaciones por condiciones sanitarias, por otro lado el caso del tomate se debe a la imposición de aranceles en la importación por parte de EE.UU., que se debe a las presiones de los agricultores de Florida. Estas políticas han tenido impactos negativos en las exportaciones y la derrama económica a nuestro país, pero también han impactado en la inflación del vecino país, por lo que podríamos esperar que se reduzcan algunas de estas políticas en los próximos meses.
Esta caída es relevante para la temporada que inicia, en particular por lo que refiere a la caída del tomate, el principal producto de exportación de la región, aun cuando los resultados presentados son hasta el mes de octubre, y no hay producción en la entidad en esas fechas. Pero si se mantiene esa tendencia, puede impactar negativamente el volumen y/o los precios de las hortalizas, de la cual dependen una gran cantidad de jornaleros agrícolas y de productores.
La caída en las exportaciones agropecuarias contrasta con el dinamismo observado en el resto del comercio exterior donde en octubre se tuvo un 14.3% de incremento contra el mismo mes del año pasado, si se compara con el dato acumulado en el año, en los primeros diez meses de 2025, el valor de las exportaciones totales sumó 547,775 mdd, lo que significó un incremento anual de 6.6 por ciento. Dicha tasa derivó de un crecimiento de 8.2 % en las exportaciones no petroleras y de una caída de 24.3 % en las petroleras.
Por el lado de las importaciones, el maíz (tanto en blanco como el amarillo) en los primeros 10 meses del año el país adquirió un volumen total de 21 millones 200 mil toneladas, un nivel sin precedente con un incremento anual de 5.1%. Las compras de maíz blanco, del cual México es casi autosuficiente, casi se han triplicado, al pasar de 216 mil toneladas entre enero y octubre de 2024 a 840 mil toneladas en el mismo lapso de este 2025. De esta forma, México se mantiene en la clasificación mundial como el segundo mayor importador de granos y oleaginosas y el primer comprador global de maíz.
Para Estados Unidos, México es un socio comercial clave por ser su principal comprador de maíz, trigo, frijol, arroz, pasta de soya y jarabe de fructosa. Además, es el segundo cliente más importante de soya, y granos secos de destilería con solubles.
En el periodo enero-octubre de este año, la estructura del valor de las exportaciones de mercancías fue la siguiente: bienes manufacturados, 91.5 %; productos petroleros, 3.3 %; bienes agropecuarios, 3.2 %; y productos extractivos no petroleros, 2%. A pesar de que las exportaciones agropecuarias no son tan relevantes como las manufacturas, su impacto es muy relevante para el empleo en el campo y para la derrama económica en las zonas rurales.
El acumulado represento un superávit comercial de 606 millones de dólares (mdd). Dicho saldo se compara con el déficit de 2,400 mdd en septiembre. La ampliación del saldo comercial, entre septiembre y octubre, se originó de un aumento en el saldo de la balanza de productos no petroleros —que pasó de un déficit de 128 mdd, en septiembre, a un superávit de 2,736 mdd, en octubre— y de un menor déficit de la balanza de productos petroleros —que pasó de 2,272 mdd a 2,129 mdd, en esa misma comparación.
Como se puede observar se han tenido muchos impedimentos al comercio exterior, pero en lo particular al sector agropecuario, que deben de tomarse en cuenta en las mesas de negociación para la revisión a darse el próximo año. Se debe de tomar en cuenta a los productores y la necesidad de impulsar la seguridad alimentaria regional, y los posibles ajustes se deben consensuar con todos los involucrados en el sector agropecuario, los grandes, pero también a los pequeños productores para que el acuerdo respete las necesidades de los productores, pero también de los consumidores.