Según el reporte sobre Seguridad Alimentaria del Banco Mundial de septiembre de 2025, la inflación en los precios de los alimentos sigue siendo alta en la mayoría de los países. Lo que impacta significativamente a la población de menores ingresos.
Precios internacionales siguen incrementando
La inflación de los precios de los alimentos a nivel nacional (medida como la variación interanual del componente alimentario del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de un país) se mantiene moderadamente alta. La información del último mes, entre mayo y agosto de 2025, para el que se dispone de datos de inflación de precios de alimentos, muestra una inflación elevada en muchos países de ingresos bajos y medios, con una inflación superior al 5 % en el 53 % de los países de ingresos bajos (23 puntos porcentuales inferior a la de la última actualización, el 9 de junio de 2025), el 46% de los países de ingresos medios-bajos (9 puntos porcentuales superior), el 50 % de los países de ingresos medios-altos (5 puntos porcentuales superior) y el 20 % de los países de ingresos altos (5 puntos porcentuales superior). En términos reales, la inflación de los precios de los alimentos superó la inflación general (medida como la variación interanual del IPC general) en el 65% de los 161 países para los que se dispone de índices del IPC de alimentos y del IPC general.
En el caso de México, al fin de septiembre de 2025, el INPC reportó una inflación general anual de 3.76%. En el mismo mes de 2024, la inflación anual fue de 4.58%, si bien es menor que el año pasado, se ha incrementado con respecto a los meses anteriores. Donde la inflación que no depende de los precios de los alimentos y la energía (la subyacente) se mantiene aún más alta en un 4.2%. Lo que implica que hay todavía presiones inflacionarias.
Los productos que destacaron por su incidencia sobre la inflación general fueron: vivienda propia; las colegiaturas de primaria y universidad; loncherías, fondas, torterías y taquerías, con incrementos en sus precios. En el caso de los alimentos, el chile serrano, tomate verde, carne de res, cebolla y otras frutas también incrementaron. En contraste, el huevo, el aguacate, la papa y otros tubérculos disminuyeron sus precios.
La inflación de los precios de los alimentos impacta en la seguridad alimentaria
La edición de 2025 de El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo destaca los avances y los desafíos persistentes en la lucha mundial contra el hambre y la malnutrición, centrándose en los impactos de la inflación de los precios de los alimentos. A pesar de las recientes disminuciones del hambre y la inseguridad alimentaria tras los picos de la pandemia, el progreso mundial sigue siendo frágil, desigual entre regiones e insuficiente.
En 2024, se estima que 673 millones de personas (el 8% de la población mundial) padecían hambre, lo que representa una modesta mejora con respecto a 2022 y 2023. Los avances se concentraron en el sur y sudeste de Asia y América del Sur, mientras que el hambre continuó aumentando en gran parte de África y Asia occidental. Las proyecciones sugieren que 512 millones de personas seguirán padeciendo desnutrición crónica para 2030, casi el 60% de ellas en África. La inseguridad alimentaria moderada o grave afectó a 2,300 millones de personas en 2024, lo que equivale al 28% de la población mundial. La prevalencia mundial ha disminuido ligeramente desde su pico durante la pandemia, pero se mantiene muy por encima de los niveles de 2015. La inseguridad alimentaria es sistemáticamente mayor entre las mujeres que entre los hombres y más prevalente en las zonas rurales que en las urbanas.
Según el informe, las decisiones políticas influyeron en los resultados nacionales divergentes. Los países que combinaron medidas fiscales focalizadas y programas de protección social con políticas monetarias y fiscales coordinadas lograron una mayor estabilidad de los mercados. Las reformas estructurales y comerciales, incluidas las reservas de alimentos y los esfuerzos para reducir las distorsiones comerciales, generaron resiliencia. Las inversiones en productividad agrícola, almacenamiento, transporte e investigación, junto con sólidos sistemas de información sobre los mercados agrícolas, también fueron cruciales para reducir la vulnerabilidad ante futuras crisis.
Fuente: https://thedocs.worldbank.org/en/doc/40ebbf38f5a6b68bfc11e5273e1405d4-0090012022/related/Food-Security-Update-118-September-19-2025.pdf