De acuerdo con un reporte de la OCDE, la agricultura, a pesar de su papel clave para afrontar los desafíos de los sistemas alimentarios, no se percibe como una actividad atractiva.
Los agricultores desempeñan un papel fundamental en los sistemas alimentarios; sin embargo, su contribución a menudo carece de reconocimiento. La percepción de la profesión agrícola como “obsoleta” o “atrasada” contrasta con la sustancial contribución del sector a los objetivos sociales y económicos. El aislamiento y las condiciones laborales desfavorables, como los bajos salarios, las largas jornadas laborales, los riesgos para la salud y la menor interacción social se asocian con la agricultura y afectan el atractivo del sector.
Más de una cuarta parte de las personas que trabajan actualmente en la agricultura en los países miembros de la OCDE tienen más de 55 años. Atraer nuevos talentos y una nueva generación de agricultores es un desafío que comparten muchos países, entre ellos el nuestro, donde el Censo Agropecuario del 2022 reflejo que el 34% de los productores de Sinaloa es mayor de 65 años y casi el 80% es mayor de 45 años.
A pesar de la creciente mecanización, automatización y crecimiento de la productividad, la agricultura sigue dependiendo en gran medida de la mano de obra, incluidos los trabajadores temporales, pero el sector a menudo enfrenta dificultades para contratar y retener mano de obra cualificada.
El envejecimiento y la escasez de mano de obra no son exclusivos de la agricultura, pero el sector enfrenta mayores limitaciones de habilidades y capital humano que otros sectores de la economía. A pesar del gran potencial de beneficios que ofrece la innovación y las tecnologías digitales para mejorar la productividad, la sostenibilidad y la resiliencia, la agricultura tiene dificultades para atraer el nuevo talento necesario.
Donde los productores jóvenes suelen tener un mayor nivel educativo, mayor capacidad empresarial y mayor probabilidad de adoptar tecnologías digitales y otras innovaciones agrícolas. Sin embargo, en muchos países, los agricultores y los potenciales agricultores siguen enfrentándose a obstáculos importantes, como el acceso limitado a la tierra y al crédito o los complejos entornos regulatorios.
Esto representa una oportunidad única para redefinir el trabajo agrícola, cambiar la percepción social del trabajo agrícola y hacer que la agricultura sea atractiva para una nueva generación de agricultores innovadores. Atraer nuevos talentos para el relevo generacional en la agricultura no es un desafío menor.
Para atraer y retener talento, los gobiernos podrían repensar la agricultura como una actividad clave que pueda abordar objetivos sociales esenciales. Deberían adoptar las tecnologías digitales y situar la innovación y las competencias en el centro de sus políticas agrícolas.
Por lo que la OCDE recomienda las siguientes políticas públicas para el sector:
• Promover una imagen inspiradora de la agricultura como un sector con un futuro prometedor, a la vanguardia para abordar los principales desafíos sociales. Los sistemas alimentarios están respondiendo a las nuevas demandas en términos de seguridad alimentaria y nutrición, abordando sus impactos ambientales negativos y maximizando sus impactos positivos, y brindando una mejor calidad de vida a agricultores y trabajadores agrícolas. La adopción de tecnologías digitales e innovación en la agricultura abre nuevas oportunidades para un avance significativo que puede atraer nuevos talentos y contribuir a impulsar la transformación de los sistemas alimentarios.
• Abordar las barreras que enfrentan los nuevos participantes y los factores que impulsan la entrada, incluyendo el impacto de los paquetes de políticas existentes. Las barreras y los sesgos impiden la atracción de nuevos talentos.
• Ver más allá de las políticas agrícolas tradicionales. Esto incluye invertir en servicios públicos e infraestructura digital, así como analizar políticas educativas, desarrollar estrategias ambiciosas de desarrollo de habilidades y eliminar políticas que obstaculizan la atracción de nuevos talentos. Centrar la innovación en el debate político y diseñar e implementar políticas que potencien el potencial de la agricultura mejorará la productividad, la sostenibilidad y la resiliencia del sector, facilitando así la transformación de los sistemas alimentarios.