Tendencias en las Cadenas de Valor Alimentarias

Según un reporte Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI). En las últimas décadas, las cadenas de valor alimentarias (CVA) en los países como el nuestro, se han expandido drásticamente, con importantes aumentos en el número de actores, el volumen y la diversidad de servicios y productos, y la extensión geográfica.

En las décadas de 1970 y 1980, los sistemas agroalimentarios estaban dominados por las CVA tradicionales y las empresas paraestatales. A finales de la década de 1980, se desencadenaron dos “revoluciones” de las CVA: la liberalización del mercado, que incluyó el desmantelamiento de las paraestatales y los controles de precios, y la apertura a la inversión extranjera directa; las inversiones en infraestructura pública; y la transformación de los patrones de consumo de alimentos.

La “revolución silenciosa” se caracterizó por la rápida expansión de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYME) en el sector intermedio de las CVA, incluyendo la venta al por mayor, la logística, el procesamiento y la comercialización de insumos agrícolas. La investigación se centró en esta expansión y en la formación de clústeres espontáneos de productores agrícolas y empresas, el papel central de los mercados mayoristas y la posterior concentración y desintermediación de las MIPYME en el sector intermedio. 

La posterior revolución moderna se caracterizó por el crecimiento de las grandes empresas privadas y la concentración de las actividades de CVA en un número reducido de actores. La investigación se ha centrado en los impactos del auge de los supermercados, las grandes procesadoras y las empresas de insumos agroindustriales, en las tecnologías y los ingresos de los agricultores, los consumidores, el sector logístico y la competencia. 

Por todo lo anterior, es necesario, menciona el reporte que en el futuro las políticas publicas vayan orientadas a impulsar:

  • Estructuras innovadoras de las CVA. Es probable que los clústeres de productores y empresas pequeñas, así como los nuevos tipos de cooperativas agrícolas y la externalización de servicios adquieran mayor importancia. La investigación debe considerar sistemáticamente dónde, cómo y por qué surgen estos nuevos modelos, si son viables y capaces de satisfacer las necesidades del mercado, así como examinar el papel de las políticas en su éxito o fracaso.                                                                                                                                                             
  • Impactos a corto y largo plazo en la resiliencia de las CVA. A medida que las perturbaciones climáticas, económicas, de conflicto y de otro tipo se vuelven más comunes, es esencial aumentar la resiliencia tanto de los segmentos individuales de la cadena de valor como de las cadenas de valor en su conjunto. Esto requerirá una mejor comprensión del efecto diferencial de los impactos en las CVA y sus actores, y del entorno propicio que fomente la inversión del sector privado en la resiliencia, incluyendo los productores agrícolas                       
  • Tendencias en las estructuras de mercado. Es probable que varias tendencias actuales sigan configurando las CVA. A medida que continúa la concentración del mercado, la investigación y las políticas deben encontrar un equilibrio adecuado entre competencia y concentración. Para satisfacer la creciente demanda y la necesidad de normas de seguridad alimentaria, será esencial invertir en infraestructuras públicas y privadas, como mercados mayoristas y cadenas de frío. La aparición de nuevas tecnologías también exige marcos de políticas e inversión para aprovechar al máximo las nuevas oportunidades.Las innovaciones recientes incluyen tecnologías y servicios tecnológicos, como la subcontratación de servicios, que permiten a los pequeños agricultores (y a las empresas no agrícolas) disfrutar de economías de escala, mejoras en maquinaria y tecnología agronómica, y sistemas de información que antes solo eran accesibles para las empresas medianas y grandes. 

    El reporte finaliza comentando que los responsables de la formulación de políticas deberán diseñar marcos, respaldados por investigaciones pertinentes, que faciliten la adopción segura, ética y eficiente de estas nuevas tecnologías de manera que se maximicen los beneficios y se minimicen los riesgos.

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