Las nuevas herramientas tecnológicas como: sensores de internet de las cosas (IoT), satélites, inteligencia artificial (IA) y big data están logrando que los proceso agrícola sea más eficientes y precisos, asimismo están recopilado datos más ricos, personalizados y útiles que permiten aumentar la producción y reducir los costos, sin embrago en América Latina (AL) aún existen una serie de desafíos que están frenando su implementación.

De acuerdo con la publicación del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “Panorama del ecosistema agrotecnológico para los pequeños agricultores de AL y el Caribe” en los últimos años los proyectos piloto de Agricultura Inteligente (Smart farming) han generado resultados prometedores, aumentando la producción entre 50 y 80 por ciento, y reduciendo costos entre un 20 y 40 por ciento; pese a ello son pocas las soluciones que han avanzado de la fase piloto a la comercial

“La mayoría de los servicios agropecuarios digitales disponibles en América Latina actualmente están dirigidos por gobiernos u organizaciones no gubernamentales (ONG) que tienen entre 1,000 y 5,000 usuarios, lo que dificulta su sustentabilidad a largo plazo”, menciona el BID. Lo que ha ocasionado que la escala de uso de este tipo de herramientas sea inferior que las de Asia y África.

Es por ello que el organismo internacional analizó 131 herramientas agropecuarias digitales, y ha encontrado 7 retos que enfrentan para la implementación de estas tecnológicas en pequeños productores de Latinoamérica:

1.- Alfabetismo digital y competencia técnica

De acuerdo a experiencias de empresas agro-tecnológicas, muchos pequeños productores carecen de competencias técnicas generales que abarcan desde las técnicas de cultivo apropiado y uso correcto de nuevos equipos hasta el alfabetismo digital y financiero, que consiste en la capacidad realizar tareas efectivas a través de tecnologías de la información.

Por ejemplo, SiembraViva, empresa de Barranquilla, Colombia, dedicada a la venta electrónica de frutas y verduras, observó que tras meses de capacitación, los pequeños productores aún tenían dificultades para cumplir los estándares de calidad y fiabilidad solicitado. Asimismo, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y Telefónica Movistar se dieron cuenta que los agricultores participantes en las pruebas de Smart Agro 4.0, enfocado al riego inteligente, demoraron entre 12 y 24 meses para adoptar completamente las recomendaciones que les daban.

En cuanto al uso de tecnologías con sensores, además de requerir capacitación y conocimientos técnicos, las pruebas mostraron que los equipos instalados en parcelas de pequeños productores a menudo eran dañados al realizar otras actividades en el campo, o eran movidos a otros cultivos, o rotaban de cultivo, lo que afectaba la eficacia de las recomendaciones de riego o pesticidas.

Asimismo, mostraron que en ocasiones por ahorrarse dinero, las recomendaciones se transmitían a toda la comunidad, siendo que estas eran sugerencias específicas para las características de un campo en una ubicación determinada.

Entonces la falta de estas competencias implica la necesidad de invertir tiempo y capital en capacitación de los pequeños productores.

2.- Dependencia del uso de efectivo y relaciones personales

Existe resistencia al uso de herramientas digitales para satisfacer sus necesidades financieras, y en vez de ello prefieren el uso de efectivo. Mientras que para la obtención de créditos y préstamos confían en las relaciones personales.

Por ejemplo, en Colombia Grameen Foundation participó con la Cooperativa de los Andes para desarrollar una herramienta para evaluar la capacidad crediticia de los miembros de la cooperativa cafetalera con base en algoritmos, sin embargo el proyecto piloto fue abandonado cuando la cooperativa determinó que este cambio ocasionaría tensión entre sus socios en caso de que se rechazara una solicitud de préstamo.

3.- Conectividad limitada en algunas zonas rurales

Pese a que AL posee una cobertura de red móvil mayor a la de África y Asia, las brechas pendientes se encuentran generalmente en zonas rurales, donde la agricultura es la principal actividad económica. Por lo que muchas de las herramientas tienen que contar con un modo fuera de línea (offline) que permita su uso incluso cuando no haya conexión a una red móvil.

En otros casos menos comunes, las empresas tienen que invertir en estaciones base o Gateway para extender el alcance de las redes a los agricultores.

4.- Altos costos de servicios de datos

La principal queja de parte de los productores tiene que ver con los costos de descarga y uso de aplicaciones de datos móviles que requieren la mayoría de las herramientas digitales. Aun cuando algunas descargas sean gratuitas, tienen que incurrir en el costo de uso de datos para bajar las aplicaciones y su uso. Por ello es frecuente que los agricultores se esperen a llegar a un punto con conexión wi-fi para descargar y usar las herramientas de agricultura digital, lo que limita su eficacia.

5.- Costo de equipos

Tanto el costo de sensores y drones sigue estando fuera del alcance de la mayoría de los pequeños productores latinoamericanos, e incluso por ejemplo, si pudiera adquirir sensores a través de ONG, el precio de la conexión puede ser demasiado alta para que puedan costearlas a largo plazo.

Asimismo, las redes celulares de alta velocidad de datos, deben desplegarse más ampliamente para que el precio de la conectividad y los requerimientos de energía de los sensores bajen a niveles aceptables para los pequeños agricultores.

6.-Restricciones regulatorias

El uso de drones para monitoreo agrícola se ha visto restringido debido a las restricciones regulatorias.

Por ejemplo, Ritter Sport de Nicaragua, está interesada en desplegar drones para apoyar los servicios de consultoría, trazabilidad, certificación y productividad que presta a sus socios cooperativos en el mercado del cacao, pero las restricciones del país respecto al uso de drones no le han permitido hacerlo.

7.- Muchos proyectos no pasan las fases de prueba.

De acuerdo con diferentes organizaciones, existe una fatiga de los agricultores referente a los nuevos proyectos, ya que estos son contactados en múltiples ocasiones para buscar información sobre sus campos para el despliegue de herramientas de abastecimiento digital.

Cuando la herramienta no logra concretizarse o se retira del mercado, los agricultores sienten que desperdiciaron tiempo y esfuerzo. En algunos casos, a cambio del acceso a herramientas de consultoría, se les pide a los agricultores que completen encuestas semanales o mensuales. Esto también contribuye a la fatiga de los agricultores. Tantas experiencias negativas pueden disminuir la confianza y disuadir al agricultor de participar en iniciativas similares.

 

Fuente: BID (2021) https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/Panorama-del-ecosistema-agrotecnologico-para-los-pequenos-agricultores-de-America-Latina-y-el-Caribe.pdf