El pasado 5 de enero, el Gobierno de México publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el acuerdo mediante el cual establece cupos y esquemas de arancel-cupo para la importación de carne de res y cerdo, como parte de los ajustes al Paquete contra la Inflación y la Carestía (PACIC). La medida marca el fin de la exención arancelaria aplicada en años previos y fija límites formales a un flujo de importaciones que había crecido de forma acelerada, particularmente desde Brasil.
Estas medidas establecen un arancel para la importación de frijol, leche arroz, aceites vegetales, carne de res y de cerdo de países con los que México no tiene Tratado de Libre Comercio, pero además establecen cupos máximos de importación libre de arancel, definidos en 70 mil toneladas para carne de bovino y 51 mil toneladas para carne de cerdo.
Esta decisión refleja el trabajo coordinado entre las secretarías de Agricultura y Desarrollo Rural, de Economía y de Hacienda y Crédito Público para garantizar la estabilidad del mercado. Asimismo, este esquema permite complementar el consumo nacional sin inhibir la producción interna, garantizando el abasto de alimentos sanos e inocuos para 130 millones de mexicanos. Por otra parte, la Organización de Porcicultores Mexicanos (Opormex) celebró el establecimiento del sistema de cupos, lo cual envía una señal de estabilidad y evita prácticas desleales que pudieran afectar estructuralmente a la producción nacional. El organismo destacó que esta medida representa un equilibrio responsable entre el objetivo de contener la inflación y la necesidad de fortalecer la soberanía alimentaria, con la meta de que la industria nacional abastezca el 70 por ciento del mercado interno para el año 2030.
Estos nuevos decretos son consistentes con la inflación que cerró el año 2025 en niveles de 3.69% anual para todos los productos. Pero en particular los productos agroalimentarios frescos como la carne y los granos que son los más volátiles, mismos que cerraron este año en niveles 0.88% mayores al cierre del año pasado para estos productos, muy por debajo de la inflación global, pero también mucho menor que el cierre de la inflación para productos agropecuarios del año pasado que cerró en 6.58%. Lo que indica que hay menores presiones inflacionarias para los productos agropecuarios. Dentro de este grupo las frutas y verduras cerraron con una reducción anual del 5.6%, comparada con un incremento del 6% al cierre del 2024, por lo que vemos una reducción de precios con respecto al año pasado, lo que contribuye a la seguridad alimentaria de la población nacional.
Pero hubo otros que tuvieron un incremento mayor, como el caso de los productos pecuarios, con un incremento del 5.76% al cierre del 2025.De manera que cuando se consideran todos los productos agropecuarios como los granos, las frutas y las verduras, en el agregado han detenido su crecimiento en los precios, contribuyendo a reducir el incremento de la inflación agropecuario en particular, así como la inflación general.
Por lo que considerando los resultados de la inflación se deben de eliminar todas las exenciones a los aranceles, y las previsiones del PACIC que se habían aprobado con el propósito de controlar la inflación, pero que ya que pasada la emergencia, no hay razón para que se siga desprotegiendo a los productores, permitiendo que los precios de mercado puedan ajustarse con respecto a la oferta y la demanda interna.
