Las frutas y verduras fueron el componente de la canasta alimentaria con mayor incremento en precios en la primera quincena de abril, lo que empujó la inflación en los precios de los alimentos y la inflación en general.
En la primera quincena de abril de 2026, la inflación general anual se ubicó en 4.53 por ciento. En contraste, en el mismo periodo de 2025, la inflación anual fue 3.96 %. El índice de precios subyacente, que excluye bienes y servicios con precios más volátiles o que no responden a condiciones de mercado, tuvo un crecimiento anual del 4.27%, en cambio, el índice de precios no subyacente (entre los que destacan los agropecuarios y los energéticos) disminuyeron para llegar a una tasa del 5.41 por ciento.
En la misma quincena del año anterior, la variación anual fue de 3.90% y de 3.95 %, respectivamente. Por lo que se puede observar que al inicio del año la inflación es mayor que la observada en el mismo período del año pasado.
Dentro de las no subyacentes, que es el grupo de productos más variable de la inflación, destacan las frutas y verduras que tuvieron un crecimiento del 23 por ciento a tasa anual, el incremento más alto de cualquier otro grupo de productos dentro de la canasta, por encima de los pecuarios que tuvieron una ligera caída cercano al 1 por ciento, y de los alimentos o bebidas procesadas que incrementaron en 4.85 por ciento.

En esa misma primera quincena de abril de este año, los productos cuyas variaciones de precios, al alza y a la baja, destacaron por su incidencia sobre la inflación general fueron los siguientes: tomate, chile serrano, así como autobús urbano, la papa, y otros chiles frescos con incrementos en sus precios. En contraste, la electricidad, el tomatillo, el transporte aéreo y el pollo disminuyeron sus precios.
Por todo lo anterior, en la primera quincena de abril de 2026, el Índice de Precios al Consumidor de la Canasta de Consumo Mínimo tuvo un crecimiento quincenal de 0.22 y de 4.73 % a tasa anual. En el mismo periodo de 2025 ascendió v. Por lo que el incremento en los precios podría impactar en los bolsillos de los consumidores, particularmente aquellos que dedican una mayor proporción de su consumo a la alimentación.
Si bien los incrementos en los precios de los alimentos se deben a cuestiones climáticas, ambientales y de mercado, estos podrían verse exacerbados en caso de que los conflictos internacionales se mantengan. Debido a que seguiría presionando el precio de los combustibles y de los fertilizantes incrementando significativamente los costos de producción de todos los alimentos, y por lo tanto los precios finales al consumidor.
Por lo que es relevante que las autoridades del ramo den seguimiento a los incrementos observados, si estos tienen relación con los precios de los insumos o de los energéticos, y de lo contrario sancionar a aquellos que estén aprovechando la situación para incrementar los precios arbitrariamente.
A la par se deben de implementar las políticas públicas que permitan aminorar el crecimiento en el precio de los combustibles, así como de los fertilizantes lo antes posible, para que los productores puedan tomar sus decisiones de producción con base a la rentabilidad esperada y que no continuemos con incrementos como el de las frutas y verduras el resto del año.