Este martes 12 de mayo el Departamento Agricultura de Estados Unidos (USDA) presentó el reporte: “Estimación de oferta y demanda mundial de productos agrícolas” (WASDE) correspondiente al mes de mayo de 2026. Este es el primer reporte del ciclo 2026-2027, mismo que se siembra entre abril y mayo, para cosecharse entre octubre y diciembre de este año. Las estimaciones apuntan a una reducción en la oferta, el consumo total y las existencias finales.
A pesar de que las condiciones apuntan a un mejor precio que el año pasado, lo que se había observado hasta la semana pasada, los precios cayeron hacia el final de esta semana, por los escasos acuerdos de compra de cosecha por parte de China, lo que impactó fuertemente la soya, y también repercutió en el maíz.

El detalle de la estimación para EE. UU., es que se proyecta una cosecha de maíz de 406 millones de toneladas, un 6% menos que el año anterior, debido a la disminución tanto de la superficie sembrada como del rendimiento. La superficie sembrada de 38 millones de hectáreas, de concretarse, representaría una disminución de 3.5 millones con respecto al año anterior (y esto considerando que todavía faltaría el impacto de los fertilizantes sobre la decisión final de siembra). La proyección de rendimiento es de 11.53 toneladas por hectárea se basa en una tendencia ajustada por el clima, asumiendo un progreso normal de la siembra y un clima de verano favorable (suponiendo que todo vaya bien sin problemas de sequía).
La reducción prevista en la producción resulta en una disminución del 2% en la oferta total de maíz. Así mismo, se prevé que el consumo total de maíz en EE. UU. para la campaña 2026/27 disminuya un 2% con respecto al año anterior, debido a la reducción del consumo interno y las exportaciones. Así mismo, se estima que las exportaciones de maíz de EE. UU. para la campaña 2026/27 disminuyan un 5% con respecto al año anterior, hasta alcanzar los 80 millones de toneladas.
Por lo anterior, la participación de EE. UU. en el comercio mundial disminuiría ligeramente, pero se mantendrá por encima del promedio de los últimos años. En términos absolutos, EE. UU. sigue siendo el mayor exportador de maíz por un amplio margen, a pesar del aumento de las exportaciones de países competidores como Brasil y Ucrania.
Dado que la oferta total de maíz en EE. UU. ha disminuido más que el consumo, las existencias finales de la campaña 2026/27 se reducirían en 4.7 millones de toneladas con respecto al año anterior. Estas existencias representarían el 12% del consumo, por debajo del 13% del año anterior, pero por encima del promedio de los últimos 5 años. Se proyecta por lo tanto un incremento en los precios, mismos que pudieran incrementarse aún más en caso de problemas climáticos.
Con respecto a la producción mundial, se estima que en el ciclo 2026/27 se presente una disminución con respecto al récord del año anterior, bajando a 1,295 millones de toneladas, lo que supone un descenso de 17 millones de toneladas, aunque sigue siendo la segunda cifra más alta registrada.
Se espera que el consumo mundial de maíz aumente menos del 1%, hasta alcanzar un récord de 1,315 millones de toneladas, con un consumo que superará la producción en 19 millones de toneladas, tras el modesto superávit observado hace un año. Se prevé que los mayores incrementos absolutos en el consumo externo se registren en China, Brasil, Vietnam, India y México. Por lo que las importaciones mundiales de maíz aumentan un 1%, impulsadas por incrementos en varios países, entre ellos Vietnam, la UE, México, Egipto y Turquía. Este aumento se ve parcialmente compensado por descensos en Kenia, Arabia Saudita, Argelia y Zimbabue.
Las existencias finales mundiales de maíz para la campaña 2026/27 se reducirán en 19 millones de toneladas, hasta alcanzar los 277 millones, lo que, de confirmarse, representaría el nivel más bajo desde la campaña 2013/14. Se proyecta que las existencias finales de maíz en los principales países exportadores (Argentina, Brasil, Rusia, Ucrania y Estados Unidos) disminuyan, reflejando principalmente una reducción en Estados Unidos y reducciones moderadas en los demás países.
Con respecto a México el USDA, ajustó los inventarios iniciales a 6.1 millones de toneladas, una producción de 24.6 millones, así como importaciones de 27 millones. Lo que daría un consumo de 52.8 millones de toneladas, por lo que se estiman inventarios finales de 4.88 millones de toneladas, lo que representaría alrededor del 9% del consumo, por debajo del promedio de los últimos 4 años (11.5%), y tendríamos que regresar hasta el 2022 para encontrar un dato menor, lo que podría poner presión a los precios y las existencias de maíz.
Dado la incertidumbre en los precios de los fertilizantes y de los combustibles, todavía podría haber ajustes en las superficies finales, ya que los productores pueden cambiar de maíz a soya debido al incremento en los precios de los fertilizantes, o por problemas de abasto, debido al cierre del estrecho de Ormuz. Así que estaremos al pendiente a las estimaciones finales de siembra y Wasde de junio donde se ajustarán esos números.

Por toda la problemática que se ha presentado para llegar a la comercialización en este año en Sinaloa, es muy importante que se analice el esquema de comercialización actualmente en operación, revisar lo que funciona, y lo que no. Pero sobre todo que se integre al modelo el incremento en los precios de los fertilizantes y de los combustibles que se están observando a nivel internacional, lo que debería de ajustar a su vez los costos de producción y las bases de comercialización, con el propósito de buscar un precio objetivo que de una mayor certidumbre para la siguiente temporada y permita tener una rentabilidad adecuada para el productor.